Señales tempranas de autismo
Ps. Luis Mayorga
En esta publicación el Psicólogo Luis nos habla sobre importancia de la detección temprana del autismo.
El autismo se manifiesta desde los primeros años de vida, aunque su identificación suele realizarse de forma tardía. Detectarlo tempranamente no sólo mejora el pronóstico, sino que también reduce el impacto emocional y económico en las familias. A pesar de los avances científicos, aún existe un desfase entre la aparición de los síntomas y el momento de la identificación.
La evidencia muestra que las señales tempranas del autismo pueden observarse incluso antes de los 15 meses. Entre los signos de alerta más frecuentes se encuentran: falta de respuesta al nombre, escaso contacto visual, ausencia de sonrisa social, poco interés por juegos interactivos, uso limitado de gestos como señalar o decir adiós, y dificultades en la adquisición del lenguaje. Estos indicadores, aunque sutiles, son clave para orientar una derivación oportuna hacia una evaluación especializada.
Según Gutiérrez-Ruiz (2019), los signos que mejor permiten distinguir a los niños con TEA de aquellos con desarrollo típico son los relacionados con la atención conjunta: mirar hacia donde otro señala, compartir intereses o responder a la mirada social. Estas habilidades son fundamentales para el desarrollo comunicativo y social, y su ausencia es una de las primeras banderas rojas.
Por su parte, Carmenate Rodríguez y colaboradores (2023) resaltan que alteraciones del sueño, trastornos gastrointestinales y escasa respuesta emocional también se presentan en etapas muy tempranas y deben ser considerados como parte del cuadro clínico. Estos síntomas a menudo son pasados por alto o atribuidos a características individuales del niño, lo que puede retrasar la intervención.
Además, Sampedro Tobón (2012) expone la perspectiva de las familias, destacando que la mayoría de los padres comienza a notar diferencias en el desarrollo de sus hijos alrededor de los 18 meses, pero el diagnóstico se confirma usualmente años más tarde, luego de múltiples consultas con distintos profesionales. Esta demora no solo genera incertidumbre y desgaste emocional, sino que impide aprovechar los momentos más sensibles del neurodesarrollo.
Contamos actualmente con herramientas de tamizaje eficaces como el M-CHAT o el Q-CHAT, que pueden ser aplicadas por profesionales de la salud en pocos minutos y permiten orientar mejor el seguimiento. Sin embargo, ningún instrumento sustituye la sensibilidad clínica ni la validación de un profesional capacitado, la entrevista con los padres y la interacción terapéutica con el niño. Escuchar las preocupaciones tempranas de las familias es, en sí mismo, una intervención preventiva.
Como profesionales del área de la salud, la educación o el desarrollo infantil, es esencial estar atentos a estas señales. Una mirada informada puede cambiar la trayectoria del desarrollo de un niño. Promover el conocimiento sobre los signos tempranos del TEA no es solo una responsabilidad clínica, sino también un compromiso ético con la infancia y sus derechos.
Referencias
- Carmenate Rodríguez, I. D., Plasencia Díaz, A., & Álvarez Borges, C. R. (2023). Síntomas de aparición temprana en los trastornos del espectro autista. Revista Cubana de Pediatría, 95, e2153. https://www.revistapediatria.sld.cu/index.php/ped/article/view/2153
- Gutiérrez-Ruiz, K. (2019). Características tempranas y predictores de la severidad del cuadro clínico en el Trastorno del Espectro Autista. Revista CES Psicología, 12(2), 12–25. https://doi.org/10.21615/cesp.12.2.2
- Sampedro Tobón, M. E. (2012). Detección temprana de autismo: ¿es posible y necesaria? Revista CES Psicología, 5(1), 112–117. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=423539529011